jueves, 10 de mayo de 2007

Las Increíbles Aventuras del Comando IC (Capítulo 7º)

Despierto. Abro los ojos. Luz dolorosa. Cierro los ojos. Recuerdo. Abro los ojos. Juramento. Cierro los ojos. Me palpo la pierna… Respiro tranquilo.

-¡Vaya, vaya, mira quién se ha despertado! – Reconozco en el tono jovial y dicharachero la voz del Dr. Gallum. Al menos no me ha cortado la pierna, puedo darme con un canto en los dientes.

-Qué pasa tío, cuanto tiempo –abro los ojos tímidamente, poco a poco me acostumbro a la luz.

-Has tenido mucha suerte de seguir con vida. Si no llega a ser por el mendigo que secuestraron Breico y Mö, estarías muerto. A ellos les debes la vida… - se quedó pensativo- Bueno, al mendigo también… ups.. eh… solo que ya no podrás agradecérselo. – sonríe - No, decididamente no podrás.

-Anda, ¿y eso?

-Bueno, en fin, gajes del oficio ya sabes… - pausa- se me fue la mano con el bisturí. – se encoge de hombros dando la cuestión por zanjada.
“¿Bisturí para sacar sangre?” En fin, yo no soy médico así que paso de indagar sobre el asunto.

-Bueno, no tenemos tiempo que perder, ¿dónde están los demás?
-En la calle, están jugando a la petanca.
- Si, ¿eh?.
-Si, tres meses se pueden hacer muy largos y se aburrían mientras esperaban a que salieras del coma.

Mi reacción es instintiva: siento furia y odio y los canalizo directamente sobre el doctor Gallum, mis músculos se tensan y me abalanzo sobre él al tiempo que de mi boca comienza a salir imprecaciones e insultos de todo tipo y color.

Cuando Breico y Mö irrumpen en la sala yo estoy sobre el Dr. Gallum estrangulando su cuello con mis manos repitiendo: “¡tres meses de coma, cabrón, tres putos meses para una mierda de herida de bala en la pierna!”

Al poco me tranquilizo y logro que me expliquen lo sucedido… descubro que no me gusta nada y lo formateo de mi mente al instante. Ahora no recuerdo nada.

-¿Qué haremos ahora? –pregunta Gallum.

Mö y Breico se miran, me miran, nos miramos y acto seguido escrutamos a Gallum perplejos.

-¿Cómo que qué haremos? – decimos los tres a la vez como tres gilipollas.
-Bueno, supongo que no pretenderéis dejarme fuera de esto, ¿no?

De nuevo en la carretera, ahí vamos los cuatro de nuevo… ¿cuándo fue la última vez…? No puedo recordarlo, pero si la primera, aquella no se me podrá olvidar. Han pasado muchos años ya, demasiados, pero lo recuerdo como si fuera ayer. El simulador de combate avanzado Warrock… Qué gran invento, solo Dios sabe cuantos agentes especiales habrá salvado… Podía hacer del más inocente corderito una siniestra máquina de matar, fría y sin sentimientos. Aquella vez éramos poco más que adolescentes imberbes y el simulador se presentaba como un simple juego de ordenador, de libre distribución en red y totalmente gratuito. Ilusos de nosotros lo descargamos, y conectados por micrófonos vía skype, desde nuestras casas, empezamos a jugar nuestra primera partida.

-¡Este juego es infame! –recuerdo que repetía Breico.
-A ver paquetes, avanzad que os cubro. –decía Mö con su tono invariable de voz mientras buscaba objetivo observando por la mira telescópica de su rifle de francotirador.
-¡Eh, tíos! ¿dónde estáis?
-Galo tío, eres el puto médico, si no estás detrás nuestro para curarnos cuando nos disparan la palmamos, ¿te enteras?
-Joder, no sé dónde estáis.

Las primeras partidas fueron un caos, el médico era siempre el primero en morir y la falta de organización hacía de nosotros presas fáciles para enemigos más experimentados. Normalmente pérfidos hijos de la gran bretaña y sucios gabachos de nueve o diez años.

-¡Me encantan los helicópteros! – Breico descubrió su pasión por los artefactos voladores de hélice en una de esas primeras partidas. Era una forma cojonuda de seguir acumulando pérdidas en nuestro palmares.

-¡Breico maniobra que nos están apuntando con el antiaérero!
-No pasa nada, tranquilos…-Acto seguido veíamos en nuestras pantallas estallar el heicóptero… y nosotros dentro.
-¡Joder Breico siempre igual!
-Paso de vosotros –decía Mö- me voy a mi bola.

El tiempo hizo de nosotros una máquina de matar bien engrasada, precisa e infalible. Éramos el terror de los niños warrockeros de toda Europa y parte de América, no teníamos rival.

Como no podía ser de otra forma, rápidamente llamamos la atención de los servicios secretos españoles, el C.N.I. y en cuatro meses, se formaría el legendario Comando IC, llamado a convertirse en el mejor comando de operaciones especiales de la historia de España.

Tendríamos ocasión de demostrar nuestra valía poco tiempo después, en el verano del 2.002, cuando tropas armadas del ejército marroquí, invadieron la isla de perejil. La versión oficial de los hechos atribuye el mérito a efectivos de la legión. Solo unos pocos sabemos qué cuatro hombres devolvieron el pedazo de roca a sus legítimos dueños.

Uno de ellos responde al nombre de Chush y era cuando aquello el coordinador directo de nuestras actividades. Ahora mismo, nos encontramos en la carretera, dirección Madrid, en busca del único hombre que puede dar respuesta a los dilemas que se ciernen nuevamente sobre el comando IC. El foco de luz y conocimiento. ¡Allá vamos!

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Holaaa chicosssssss, creo que es la primera vez que comento aquí. Muy chulo el blog, y sobre todo muy buenas las aventuras del super comando IC!! menudo peligro para los españoles.. y para el mundo (y para los extraterrestres). Bueno, que sigáis así por mucho tiempo.
Un besooo!!!

Ceporrock dijo...

A ver si se anima Mavros a poner también el Manifiesto Campurriano!!

Breico, tardas.

Gallum dijo...

joe tio, veridico el tema del warrock. Mira que eramos pkts, lo cojonudo es que aun así les ganabamos a todos.

PD: El manifiesto campurriano se hace esperar.

Chush dijo...

Que me aspen si hay algo mejor en este mundo que las increibles aventuras del Comando IC.